EL ROSARIO

CAMINO DE SALVACIÓN

 

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Por siglos Papas, Santos y Santas, líderes espirituales y creyentes de todo el orbe nos han señalado al Rosario como camino de salvación. También Benedicto XVI precisa que "el rosario es una oración especial de la Iglesia y un arma espiritual para cada uno de nosotros”. El Papa nos invita a que con su rezo diario... “La meditación de la vida de Jesús y María sea para todos nosotros luz sobre el camino evangélico de la renovación espiritual y de la conversión del corazón".

Pero ¿Qué es el Santo Rosario?, ¿Cómo se reza? y ¿Cuándo surgió esta tradición?

¿Qué es?

Hasta ahora se ha considerado como la mejor definición, la que dio el Sumo Pontífice San Pío V en su "Bula" de 1569: “El Rosario o salterio de la Santísima Virgen, es un modo piadosísimo de oración, al alcance de todos, que consiste en ir repitiendo el saludo que el ángel le dio a María; interponiendo un Padrenuestro entre cada diez Avemarías y tratando de ir meditando mientras tanto en la Vida de Nuestro Señor".

¿Cómo se reza?

Hay varios modos de comenzar el Rosario. En algunas comunidades lo inician con la invocación del Salmo 69: “Dios mío ven en mi auxilio, Señor date prisa en socorrerme”. La forma más difundida es la siguiente:

1. Realice sobre sí la señal de la cruz (“En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén”) y recite el Credo.

2. Luego rece tres Avemarías y un Padre Nuestro por las intenciones del Santo Padre.

3. Anuncie el Primer Misterio del día y rece el primer Padrenuestro

4. Rece diez Avemarías -una por cada cuenta- y finalice con un Gloria

5. Se repite lo mismo que en “3” y “4” (Padre Nuestro y Avemaría) pero anunciando los misterios que siguen (segundo, tercero, cuarto, y quinto)

6. Al finalizar de meditar cada Misterio rezando 1 Padrenuestro, diez Avemarías y 1 Gloria, rece:

”Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo y socorre especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia. Amén”.

6. Al finalizar las cincuenta Avemarías con sus correspondientes Padrenuestro y Gloria, rece La Salve.

 

Los Misterios del Santo Rosario son:

Gozosos (se rezan los lunes y sábado)
Primer Misterio Gozoso: La encarnación del Hijo de Dios
Segundo Misterio Gozoso: La visitación de Nuestra Señora a Santa Isabel.
Tercer Misterio Gozoso: El nacimiento del Hijo de Dios.
Cuarto Misterio Gozoso: Presentación del Niño Dios en el templo
Quinto Misterio Gozoso: La pérdida del Niño Jesús y su hallazgo en el templo
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Luminosos (se rezan los jueves)
Primer Misterio Luminoso: El bautismo de Jesús
Segundo Misterio Luminoso: La autorevelación de Jesús en las bodas de Caná
Tercer Misterio Luminoso: El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión
Cuarto Misterio Luminoso: La Transfiguración
Quinto Misterio Luminoso: La institución de la Eucaristía, expresión sacramental del Misterio Pascual

Dolorosos ( se rezan los martes y viernes)
Primer Misterio Doloroso: La oración de Nuestro Señor en el Huerto de Getsemaní
Segundo Misterio Doloroso: La flagelación del Señor
Tercer Misterio Doloroso: La coronación de espinas.
Cuarto Misterio Doloroso: El camino al Monte Calvario cargando la cruz
Quinto Misterio Doloroso: La crucifixión y muerte de Nuestro Señor.

Gloriosos ( se rezan los miércoles y domingo)
Primer Misterio Glorioso: La Resurrección del Señor
Segundo Misterio Glorioso: La Ascensión del Señor
Tercer Misterio Glorioso: La venida del Espíritu Santo
Cuarto Misterio Glorioso: La Asunción de Nuestra Señora a los Cielos
Quinto Misterio Glorioso: La coronación de la Santísima Virgen

¿Por qué rezar el Rosario?

 

¿Cuándo surgió?
La palabra “Rosario” significa "corona de rosas". En la antigüedad, los romanos y los griegos solían coronar con rosas a las estatuas que representaban a sus dioses, como símbolo del ofrecimiento de sus corazones.
Siguiendo esa tradición, las mujeres cristianas que eran llevadas al martirio por los romanos, marchaban por el Coliseo vestidas con sus ropas más vistosas y con sus cabezas adornadas de coronas de rosas, como símbolo de alegría y de la entrega de sus corazones al ir al encuentro de Dios. Por la noche, los cristianos recogían sus coronas y por cada rosa, recitaban una oración o un salmo por el eterno descanso del alma de las mártires.

La Iglesia recomendó entonces a los creyentes recitar regularmente y en forma continua los 150 salmos de David, creando así el primer rosario (corona de rosas espiritual). Sin embargo, esta recomendación sólo la seguían las personas cultas y letradas pero no la mayoría de los cristianos. Por esto, la Iglesia sugirió que aquellos que no supieran leer, cambiaran los 150 salmos por 150 Avemarías, divididas en quince decenas. A este rosario de la comunidad se le llamó “el Salterio de la Virgen”.

 

Posteriormente cuenta la historia que un día, a finales del siglo XII, Santo Domingo de Guzmán decidió retirarse al bosque a rezar por la conversión de los albigenses y de todos los pecadores. Estuvo en oración tres días y tres noches haciendo penitencia y flagelándose hasta perder el sentido. En ese momento, se le apareció la Virgen con tres ángeles y le dijo que la mejor arma para convertir a las almas atrapadas por el demonio no era la flagelación, sino el rezo de su salterio.

Santo Domingo se dirigió en ese mismo momento a la catedral de Toulouse, sonaron las campanas y la gente se reunió para escucharlo. Cuando iba a empezar a hablar, se soltó una tormenta con rayos y viento muy fuerte que asustó a la muchedumbre. Todos los presentes pudieron ver que la imagen de la Virgen situada en la catedral, alzaba tres veces los brazos hacia el cielo. Santo Domingo entonces empezó a rezar el Salterio de la Virgen (rosario) y la tormenta amainó.En otra ocasión, Santo Domingo tenía que dar un sermón en la Iglesia de Notre Dame en París con motivo de la fiesta de San Juan y, antes de hacerlo, rezó el Rosario. La Virgen se le apareció y le dijo que su sermón estaba bien, pero que mejor lo cambiara y le entregó un libro con imágenes, en el cual le explicaba lo mucho que gustaba a Dios el Rosario de Avemarías porque le recordaba ciento cincuenta veces el momento en que la humanidad, representada por María, había aceptado a su Hijo como Salvador. Santo Domingo cambió su homilía transmitiendo la petición de la Virgen María y la gente comenzó a rezar el rosario con devoción, alcanzando gradualmente la auténtica conversión

Santo Domingo murió en 1221, después de una vida en la que se dedicó a predicar y extender la devoción del Rosario entre las gentes de todas las clases sociales para el sufragio de las almas del Purgatorio, para el triunfo sobre el mal y amor a la Santa Madre de la Iglesia. El rezo del Rosario mantuvo su fervor por cien años después de la muerte de Santo Domingo y empezó a ser olvidado.

En 1349, hubo en Europa una terrible epidemia de peste a la que se le llamó “la muerte negra”. Fue entonces cuando el fraile Alan de la Roche, superior de los Dominicos en la misma provincia de Francia donde había comenzado la devoción al Rosario, tuvo una aparición, en la cual Jesús, la Virgen y Santo Domingo le pidieron que reviviera la antigua costumbre del rezo del Santo Rosario. El Padre Alan comenzó esta labor de propagación junto con todos los frailes dominicos en 1460. Ellos le dieron la forma que tiene actualmente, con la aprobación eclesiástica. A partir de entonces, esta devoción se extendió en toda la Iglesia.

En 1572 el Papa Gregorio XIII instituyó la fiesta de Nuestra Señora del Rosario y determinó que se celebrase el primer domingo de Octubre (día en que se había ganado la fundamental batalla de Lepanto del año 1571 en defensa de la fe). Actualmente la festividad mariana se celebra el 7 de Octubre.

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